Entrevista de Jania S.

A partir de la muerte de su padre, las trayectorias de vida de Gal y su madre María del Pilar se tornan hacia caminos que buscan la libertad. María del Pilar, del protagonista y director del largometraje, emprende una huída a Turquía para encontrarse con su amante, que conoció por medio de Facebook. Gal por su parte, comienza un viaje de autoconocimiento durante el cual vive una transición de género. Acompañándose, madre e hijo se reconocen, reconectan y tejen nuevas redes.
El documental Mi pecho está lleno de centellas se estrenó el 25 de junio del 2026, hasta el momento ha sido proyectado en numerosos festivales, como DocsMX 2025 y el Málaga Film Festival 2025, y ha sido premiado como Mejor Documental Mexicano por el Festival Internacional de Cine de Monterrey y el Festival de cine documental Zanate. Es una producción realizada con el apoyo de los programas de fomento al cine mexicano (FOCINE) del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).
Descrita por su director Gal S. Castellanos (1991) como “una carta de amor a la voz propia y a la libertad”, Mi pecho está lleno de centellas es un documental que es indispensable que veas, seas parte del colectivo LGBTTIQ+ o no. Es una historia que muestra lo contingente que es la vida, el valor de crear una comunidad y en caso de no tenerla, construirla. Abarca temas como el autodescubrimiento, la búsqueda de la libertad, el cuestionamiento a la maternidad y el cuestionamiento a los mandatos de género y el cuerpo femenino.

Este documental se suma a la oleada y la permanencia del cine queer en México, con un equipo que ha trabajado en el cine documental historias como Las flores de la noche (2020) de los productores Eduardo Esquivel y Omar Robles y Cosas que no hacemos (2020) del director de fotografía Bruno Santamaría, donde Andrea Rabasa, guionista del documental, trabajó como sonidista. Ambas producciones abordan la vida de mujeres trans en el territorio mexicano.
Su trabajo es valioso puesto que gracias a elles llegan al cine historias que por mucho tiempo no pudieron ser contadas, que existían y se escondían. Hoy, con mucha fuerza y orgullo, podemos ver narrativas que son disruptivas y con las que posiblemente, más de una persona podría identificarse. Es por ello que Mi pecho está lleno de centellas es cine que TRANSgrede, porque habla de una mujer que descubre la libertad y la voz propia a partir de la muerte de su esposo, y de un hombre trans viviendo la incomodidad de su cuerpo, acompañado de una comunidad que lo guía a quien desea ser.
Esta obra quebranta barreras no sólo por las historias contenidas en ella, sino también porque, durante la producción, Gal enfrentó el proceso legal de transición para cambiar oficialmente su nombre, lo que lo convirtió en el primer director transmasculino recibiendo los apoyos del FOCINE. Físicamente, se enfrentó a su mastectomía, procedimiento que fue documentado también dentro del largometraje, brindándole al documental el último toque de intimidad espectadore-director-obra.
Respecto a los materiales utilizados y que brindan cercanía al público: el audiovisual contiene parte de un archivo familiar, donde podemos ver fotos y videos de la infancia del director, videos de la madre de Gal cantando y obras de su padre, un personaje que aparece tanto en la narrativa, como en los últimos videos que el director tomó de Rafael en el rancho donde vivieron antes de su nacimiento.
María del Pilar aparece grabada por Gal y con un videodiario que le propuso su hijo al inicio de su viaje, como una forma de mantenerse en contacto. También hay videos tomados con celular por Gal y otres participantes durante un viaje de amigues, que forman parte del archivo que conforma la película.
El proceso de investigación y realización de este documental se siente accesible gracias a estos elementos, restándole importancia a lo que el cine hegemónico nos hace creer sobre el supuesto rigor o formalidad que deben de tener las producciones cinematográficas, desde grabar con cámaras profesionales hasta evitar revelar cómo se llevó a cabo la filmación.
Ver esta historia en la pantalla grande fue muy fuerte y llena de emociones, e incluso me llenó de preguntas. En primer lugar, a pesar de que la voz en off de Gal durante el largometraje es a veces fría o dura, va hilando varias cuestiones que quizá en la mesa y en la plática cotidiana sean incómodas: como el hecho de que pocas veces comprendemos que nuestras madres, antes de ser nuestros progenitoras, tenían -o tienen- una vida, anhelos e ideales que se ven pausados al iniciar su vida en pareja y al iniciar la maternidad.

Quizá una cuestión poco apreciada, a pesar de formar parte principal de la película, es el cuestionamiento a los mandatos de género que hay entre el desarrollo de las ideas de Gal sobre su madre, la relación de sus padres, y la relación que tuvieron él y su hermano con María del Pilar durante su infancia y adolescencia. Para mí fue un elemento fundamental para apreciar la presencia de María del Pilar durante la película, e incluso para seguir reflexionando sobre mi mamá y la relación que llevamos.
Algo muy valioso de la película, y que más adelante pude entender mejor durante la rueda de prensa en la que estuve presente como corresponsal de Casi Cielo, fue que pude darme cuenta que este largometraje conllevó autodescubrimiento, autoreflexión y documentación de un proceso de búsqueda de respuestas sobre cómo debe de sentirse une misme en su cuerpo. Uno de los elementos más importantes de Mi pecho está lleno de centellas es el registro audiovisual de Gal y sus amigues sobre su transición de género.
Respecto al fuerte sentido de comunidad que habita la película, pude formular una pregunta para Gal, María del Pilar, y Eduardo, productor de la película, durante la proyección de prensa el 15 de junio del presente año en la Cineteca Nacional. Pensando que esta película articuló el trabajo de mucha gente, así como una historia transgresora en el cine mexicano: ¿Qué significa hacer cine para ustedes?
De la respuesta de Gal destaco varios elementos, principalmente que concibe a la realización cinematográfica y sus productos como procesos emocionales e investigativos, que se modifican dependiendo de las necesidades de cada producción e historia, así como de los equipos. En particular, para su ópera prima, el trabajo fue realizado con un equipo que “pudiera funcionar en otros márgenes de lo que tenemos entendido que deben de ser las películas” y con “un plan de rodaje que pudiera funcionar a través de las emociones y no del tiempo”.
Al decidir que su cirugía estaría dentro del documental, el equipo de trabajo organizó un grupo llamado “Cuidados para Gal”, que juntó esfuerzos para cuidar al director post cirugía. A partir de la película, Gal se preguntó “¿Cómo es el cine queer? ¿Qué pasa? ¿Se articula desde dónde? ¿Cómo hacemos que el cine trans se haga de otra forma? ¿Cómo hacemos que la imposición de otras fórmulas que nos han enseñado para hacer cine no estorben para que se exploren y se busquen cosas?”.
Gal comentó: “Yo creo que es muy importante, del cómo decidió filmarse la peli, es justamente, encontrar que las complicidades y esos procesos emocionales, y esos tiempos que esos procesos emocionales tienen, son parte de un cine. Son parte de una investigación y son parte incluso de una investigación académica, de una investigación del cuerpo, de una investigación de los saberes emocionales y afectivos”

La respuesta de Gal no sólo nos sirve para comprender cómo trabajó durante la producción de su película, sino que nos enseña que generar nuevas formas de trabajo individual y en equipo, desde las emociones y la amistad, son posibles. Asimismo, demuestra que el cine queer va más allá de solo retratar historias del contingente LGBTTIQ+, y puede transformar la forma en la que el trabajo cinematográfico y el conocimiento sobre cine se articulan. Este largometraje se suma a un esfuerzo por evidenciar que el séptimo se ve atravesado por la subjetividad de les realizadores cinematográfiques, y que en los procesos de producción y post producción, lo que podría parecer personal, individual o parcial le brinda valor a los productos audiovisuales.
Querubín, espero que después de esta reseña te animes a ver Mi pecho está lleno de centellas y que logres conectar con esta historia para la autorreflexión y el cuestionamiento del entorno que te rodea.
Casi Cielo tuvo la oportunidad de estar presente en la proyección de prensa y en la premier de esta película el 15 de junio del presente año en la Cineteca Nacional ubicada en el Pueblo de Xoco, en Ciudad de México. Como corresponsal de Casi Cielo, le pregunté a Gal, Eduardo y María del Pilar sobre la transformación de la percepción que tienen elles sobre la realización cinematográfica. :
Jania: Tengo una pregunta para les tres […]. Después de hacer la peli, y después de verla, ¿Qué significa hacer cine, el quehacer cinematográfico, para ustedes? Porque siento que algo que refleja mucho la peli, aparte de una historia súper transgresora, son estas nuevas formas de hacer cine, de pensar el cine y de pensar las historias, cómo se narra en el cine. Y creo que es muy valioso también poder verla en la Cineteca, en un lugar donde se proyectan historias muy hegemónicas.
Gal: Sí, yo creo que una de las grandes cosas de la película fue justamente darnos la oportunidad de articular un equipo que pudiera funcionar en otros márgenes de lo que tenemos entendido que deben de ser las películas. Entonces, fue un equipo que trabajó, sobre todo los productores, durante siete años y se fue sumando otra gente al equipo para acompañar ese viaje. Creo en la posibilidad de articular, por ejemplo, un plan de rodaje que pudiera funcionar a través de las emociones y no del tiempo, por ejemplo. Fue muy importante.
Y así, un ejemplo muy claro fue que decidimos que la cirugía iba a estar dentro de la película, articulamos todo un grupo que se llamaba “Cuidados para Gal” que estaba funcionando en medio de la película, mientras íbamos filmando, y el posproductor fue a vendarme, y entonces, de pronto llegaba la editora y me ayudaba a bañarme, y de pronto llegaban los productores y me traían comida, o de pronto llegaba mi mamá con mi hermano.
Entonces, yo creo que para mí hay algo muy importante del cine que creo que a veces puede olvidarse, o que a mí por lo menos no me gustaría que se me olvide, es que las películas son procesos; y que es bien importante generar un proceso y aprender cosas en medio de eso […] porque igual me van a pasar un montón de cosas, y más vale que en ese proceso, puedas convertirte en alguien diferente que como entraste.
Aparte la película abrió una pregunta fuerte: ¿Cómo es el cine queer? ¿Qué pasa? ¿Se articula desde dónde? […] ¿Cómo hacemos que el cine trans se haga de otra forma? ¿Cómo hacemos que la imposición de otras fórmulas que nos han enseñado para hacer cine no estroben para que se exploren y se busquen cosas?. Porque llegar a una película sabiendo todo, pues es difícil, pero está construido así y entonces, no puedes preguntar nada. Yo creo que es muy importante del cómo decidió filmarse la peli, es justamente, encontrar que las complicidades y esos procesos emocionales, y esos tiempos que esos procesos emocionales tienen, son parte de un cine. Son parte de una investigación, y son parte incluso, de una investigación académica, de una investigación del cuerpo, de una investigación de los saberes emocionales y afectivos.
Era importante para mí descolocar la estructura del cine en un sentido de presupuesto, tiempo y dinero al que estamos acostumbrados. Esta peli también tiene errores, porque en la vida nos pasan cosas que tienen errores, porque las imágenes que vemos no siempre son nítidas. Y algo que también es bueno, buscar otras maneras de contar algo que no tenga que ver con una perfección, que también es hegemónica. Creo que hay muchas discusiones en medio de la peli, que también yo he aprendido con los años y que hemos ido conversando, pero esa posibilidad ya, articula algo que hay que seguir explorando, si va salir bien o mal, no sabemos. Pero por lo menos tenemos que seguir explorando para poder descolocar los lugares que conocemos, poner al cine en otro tipo de procesos que también pueden ser muy amorosos.

