Por: Fernanda Miranda

Una mujer baja las escaleras de un teatro abarrotado de gente, una luz ilumina su prisa y desesperación, parece que busca algo y al mismo tiempo huye; sin mirar atrás se hunde en las entrañas del bosque que promete consuelo y una solución al pesar que atraviesa su corazón. Esta imagen fue la apertura de Springtime Wishes para presentar su segunda colección, “El bosque sabe”
Lejos del canon tradicional de las pasarelas, la marca fundada por Paola Ayala presentó, mediante la obra escrita y dirigida por Ximena Prieto, una propuesta multidisciplinaria interpretada por un elenco de 20 personas, entre bailarines, modelos, actrices y cantantes.

No vimos un desfile sino una historia narrada con cuerpo, textiles, movimiento y voz. Esta decisión creativa está influenciada por el entretenimiento de la época medieval, lo cual nos recuerda la esencia humana de la marca y su compromiso con la moda lenta que asemeja a los procesos creativos de las escritoras, donde la pausa y el disfrute son partes fundamentales tanto de la escritura como de la confección.
La propuesta puso frente a nuestros ojos criaturas consumidas por la naturaleza, que forman un bosque encantado; árboles con movimientos que recuerdan a que la lentitud también puede ser crecimiento y conocimiento; una nube guardiana cuya tela traslucida llamada neblina puede hacer aparecer aquello que buscábamos desesperadamente; gotas vestidas de lágrimas que acompañan la soledad de la araña; príncipes que viven en la ilusión de un reflejo imperfecto que no reconocemos como nuestro; ninfas que llevan consigo la melancolía de las olas y la llave de la belleza secreta del océano; una bruja que guarda consigo los hechizos más poderosos para sanar un corazón roto y una mujer que busca, explora y siente tanto que busca respuestas. Las personas en las butacas podíamos sentirnos identificades con alguno de les personajes, su historia se convertía en la nuestra.

El bosque sabe se integra de textiles duraderos como las historias que se cuentan por generaciones, importados de países como Japón o Tailandia. Materiales como el lino orgánico y sedas teñidas con pigmentos nacidos de plantas, raíces y flores, hacen que esta colección se sustente más allá de la historia, porque cada pieza forma parte del bosque encantado. Las siluetas y patrones remiten a la moda medieval – corazón de la marca – e invitan a vivir la fantasía día a día, recordando que los pequeños detalles y la cotidianidad también hacen hechizos de felicidad.
Junto a María José Jiménez, Paola Ayala se transforma en alquimista, logrando una combinación única de patrones, estructuras y prendas perdurables. Springtime Wishes no solo viste cuerpos; otorga en sus piezas un respiro de aire fresco con neblina, tierra y rocío para correr, soñar despiertas y recordarnos que el bosque que cada una habita en su corazón puede tener más respuestas que ninguno otro.
